Después sólo quedaron versos vacíos, de rima y ritmo. Como aquella prostituta que rondaba por la calle mayor. Su Soledad, su mejor cliente. Su Soledad, su mejor confidente.
martes, 4 de octubre de 2011
Alfa Centauri.
Después sólo quedaron versos vacíos, de rima y ritmo. Como aquella prostituta que rondaba por la calle mayor. Su Soledad, su mejor cliente. Su Soledad, su mejor confidente.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Un compás de 79 horas.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Red skin
Todo se queda entre las sabanas, todo se fusiona y en un abrir y cerrar de ojos, tan rápido como un disparo de mi canon 550. Le pregunto que si no le importa quitarse la camisa. Entre la vergüenza y el disimulo se va desabrochando; yo me acerco retratando cada segundo y, antes de que llegue mañana, estamos jugando al baile de las narices. Lo más bello de un beso son los segundos previos a ello; es allí de donde se podría extraer el amor puro.
Y ahora estamos bajo el mismo edredón de plumas blancas, como su tez. El reloj marca las 7:45 am en su pantalla roja. Todo es rojo. No se si es que todavía queda algo del carmín color russian red en mis venas. Hoy paso de ir a trabajar. Me doy la vuelta; miro, sigue allí. Espalda desnuda, solo le queda una pequeña braguita carmesí. Me acerco con suavidad y dulzura; no quiero despertarla; la abrazo y mis piernas se entrecruzan con las suyas. Y yo con los calcetines puestos. Se da la vuelta me mira fijamente y me besa con sumo cuidado. Y dice; los sueños nunca son eternos.
martes, 14 de diciembre de 2010
Run and do not think. fuck, fuck forever.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Unkown.
lunes, 23 de agosto de 2010
Aurea bermeja ensoñación.
http://www.youtube.com/watch?v=ceAm3xGaP24
El reflejo de su copa tornaba el color de la madera de la barra; su mano la agarraba con fuerza. Mientras sus lagrimas le recorrían su rostro y caían en caída libre hasta chocar contra en suelo y estallar como había estallado su realidad.Ella estaba muerta, él mismo tenía agarrada su mano cuando inspiro y expiro.
Que injusta era la vida pensaba; mientras al fondo de la barra; donde esta se fundía con la ultima pared del bar. Estaba aquel tipo, uniformado con su traje negro, camisa blanca y corbata negra. Se bajó del taburete, camino pausadamente hacía él y cuando estaba justo a su derecha paró. Cogió su mano y se la aparto del vaso; le miro a la cara y le dijo; vete a tu casa, dúchate y duerme; duerme tanto como quieras y al levantarte deja atrás el pasado. Sobre todo déjala a ella atrás, tan solo disfrútala en tus sueños, será en ese momento cuando volveréis a estar juntos.
Bajo la mirada al suelo suspiro y volvió a mirar a su derecha; aquel tipo había desaparecido. No salía de su asombro. Miro al camarero, el cual tenía la vista totalmente perdida en el televisor de la esquina. Disculpe, ha visto por donde se fue. Preguntó él.
El camarero le miro, hizo un gesto extraño, como de no saber que estaba pasando.
Dejó cinco dólares sobre el mostrador, cogió su chaqueta y se marchó de aquel infesto bar; que estaba mas cerca de ser un cuadro de Hopper que un bar.
Llegó a su casa, aquello era un infierno. Cuarenta y cinco días sumido en la oscuridad; eso era lo que le había reportado la muerte de ella.
Se despojo de sus vestimentas que tanto le oprimían, abrió el agua fría, frío gélido hielo. Notaba como todas sus células se espabilaban; DESPIERTA; gritaba su cerebro. Miro al techo y empezó a gritar, a llorar y patalear. Necesitaba soltar todo aquel sufrimiento. Sus lagrimas se mezclaban con la gélida lluvia que arrojaba aquella vieja alcachofa de baño.
Entre sollozo y sollozo, su mente cansada y agotada empezaba a notar el sueño. Su cabeza se caía entrecortadamente y en un momento de ensoñación onírica apareció ella.
Estaba apoyada en el marco de la puerta; parecía que no hubiesen pasados los días en ella; estaba como antes de la enfermedad.
Le dijo; levántate y ven hacia aquí. El se incorporo, su mente tenia la misma desnudez que su cuerpo; era libre. Sus labios buscaba los de ella; estaban con el baile de las narices; el previo a un beso son los mejores instantes de dos enamorados. Quédate conmigo dijo él; a lo que ella respondió con un beso y desapareciendo, como el humo que se desvanece de un cigarrillo recién encendido.
El aire entro de golpe por la ventana, el frío erizaba su vello al mismo ritmo que la vigilia echaba al sueño de su cabeza.
Desconcertado por los sucesos se tumbo en la cama de sabanas de blanco algodón.
Tendido, mirando al techo las lagrimas volvían a aflorar de sus ojos; surcando las arrugas horadadas por los años y el sufrimiento.
Se giró abrazándose a la almohada, era lo único que le quedaba por abrazar; cerró los ojos. Entonces sintió como alguien le abrazaba a el por la espalda, olió su perfume, acarició su piel, vio su cara. Bermeja áurea belleza. Volvió a cerrar los ojos estaba preparado para dormir largo tiempo abrazado a ella.
Mientras el bote de pastillas de dormir rodaba sin rumbo por el suelo de la habitación, vacío. Ya nunca más volverían a usarse; Morfeo había entrado en su vida para siempre.
jueves, 15 de julio de 2010
A caer la noche.
lunes, 8 de marzo de 2010
Creación a bordo de un tren.

Volviendo en un bonito tren Madrid-Salamanca una chica rubia llamada Bea me dice: hagamos un experimento; escribe tres frases y yo otras tres y haber que sale. Lo que esta en cursiva es lo escrito por ella y lo que esta en letra normal pues es lo mio.
Jack y Mia estaban pasando un apacible día en un bonito parque del centro de la ciudad. Haciendo una de las cosas que mas les gustaba.
Ella apenas le mira; si Jack lo intenta, esquiva su mirada. Desde hace un rato sólo piensa en encontrar las palabras apropiadas, las palabras que lo explicaran todo.
El esta obsesionado por que le mire; porque le hable; por ella. Sabe que es un momento importante para ambos y que un instante todo cambiaría y nada seria como antes.
Mia ya ha pasado por eso antes, sabe lo que es buscar en un nombre la compresión y el aliento que nunca llegan.
- Mia, ¿estas bien?- ella se sobresalta.-
Jack hace despertar a Mia de su letargo como un animal que despierta de la hibernación. El gesto de Mia cambio le mira a los ojos.
- Jack; tengo algo que decirte.-
Por primera vez Jack se asusta. Conoce bien a Mia, sabe que mas de una vez ella viaja a una luna desconocido mientras esta con él, pero él siempre la hace volver de allí a base de besos, haciendo gala de la mejor de sus sonrisas. Esta vez, en cambio, Mia no solo no sonríe, sino que le mira fijamente a los ojos…
Él se va acercando poco a poco a ella intenta besarla y le esquiva. – Jack; en serio, sabes que esto no va bien- Jack mira alrededor y no ve a nadie. Están solos en mitad de aquel bonito parque y tenía un presentimiento que volverá solo a casa.
-Jack, no puedo ocultártelo por más tiempo…yo no soy de aquí.- El chico la observa por un instante, ¿desde cuando ser de ciudades diferentes es una razón para terminar una relación? Jack vuelve a mirar; Mia va en serio.
Mientras la mira, ella se gira y del borde de la falda asoma una enorme cola de animal. Jack no puede creer lo que ve. La chica vuelve a mirarle a los ojos; - Donde yo vivo, las cosas son muy diferentes.-
Jack no sale de su asombro había acariciado infinidad de veces el cuerpo de Mia y nunca noto nada extraño. - ¿Desde cuando eres así?- Mia se ríe con aquel gesto típico suyo. –Para que lo entiendas ahora soy como un adolescente; nada mas que los cambios en donde yo vivo son muy distintos.-
lunes, 4 de enero de 2010
Tres Picos

Un fauno se despereza de una larga siesta
Mientras el mar, la mar se mueve entre minuetos y estudios
Y Debussy se esconde entre
Las teclas blancas y negras
Produciendo ese sonido tan
Románticamente impresionista.
A lo lejos se oye un sonido
Podría decirse que suena algo
Arabesco en la Nocturna
Pero realmente se ve que es la “fille aux cheveux de lin”
Aunque más allá de los Pirineos
Surgen suites españolas; Granada
Asturias; Sevilla, Castilla.
Albeniz cede sus teclas a un mástil
Acordemente trasteado
Bajo la atenta mirada miope de Segovia.
Si algo no Falla es;
El arte gitano, el amor brujo desde
Aranjuez; en las orillas del tajo
Vistosas danzas de fuego y sombreros
De tres picos.
sábado, 19 de diciembre de 2009
El Espigón

La marea sube y baja varias veces al día; es como el latido del mar. Es un latido lento y pausado; sin prisas. Me gustaba ver como el agua iba poco a poco comiendo terreno a la tierra hasta casi quedarse sin playa; y a la bajada del sol ver como los cangrejos salían a la superficie y alzaban sus pinzas al aire como si un ritual se tratase; un oración mística solo entendida por los cangrejos, en la que le decían adiós al Sol esperando verle aparecer a la mañana siguiente.
Allí sentado en el espigón del puerto miraba como los barcos venían a dejar a los turistas y como otros se iban a faenar durante la noche.
Los puertos nunca paran siempre tienen actividad; como el mar. Siempre están vivos. Es un ser compuesto de mucho seres y que todos son necesarios y se necesitan los unos a los otros.
A veces veo como las mujeres vienen llorosas al puerto esperando que su amor no haya perecido en la mar. Suelen venir en grupos, entre sollozos y lamentos. Al estar unidas se dan fuerzas las unas a las otras como una comunidad única.
Pero también hay veces que los lloros vienen desde el agua; gentes venidas de un sur mas allá del nuestro; buscan huir de allí buscando futuro; pero al llegar a tierra. Llenos de quemaduras; destrozados por un viaje en donde el barquero podría ser el mismísimo Caronte cruzando la laguna Estigia.
En sus caras se ve la desilusión, la tristeza; pero en el fondo de sus ojos se ve un pequeño destello, sin duda eso es esperanza.
Esa es la vida de José González; es un hombre de cuarenta y cinco años; prejubilado debido a la perdida de su pierna cinco años atrás en la faena mas dura de su vida.
Todavía podía recordar la altura de las olas, la bravura del mar. El siempre lo decía el mar es un animal; esta vivo.
Todas las mañanas se levanta de su pequeño catre; se lava a duras penas en las oxidadas duchas del centro social. Después solo le queda mirar al horizonte viendo el ir y venir de los barcos; los cuales nunca más podrá pisar. Tan solo le que estar divisando a su amada; mar.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Ojos frios de amor.

Tendida en esa fría cama; ojos cerrados. El apoyado en el quicio de la puerta la mira con lastima y con el amor mas profundo que nunca sintió.
Sabe que pocos días la quedan ya. Teme el perderla para siempre; seria horrible; piensa el.
Los ojos inundados en lágrimas siguen mirándola. Como ha hecho durante todo este tiempo. Hablaba con ella, la daba de comer, la hacia masajes.
Hacia todo lo posible por que ella estuviese bien.
Pero aquel día era distinto necesitaba despedirse de ella antes de que expirara por ultima vez.
Se acerco poco a poco como si cada paso supusiese la misma distancia entre la tierra y la luna. Era extraño había hecho ese pequeño camino mas de mil veces y ninguna en corazón iba a ciento veinte pulsaciones por minuto.
Se quito los zuecos, sintió como el granito pulido y aséptico, transfería frío, azul frío y gris.
Ella estaba con la cabeza de lado; en esa posición tan cómoda; algunos la llaman posición fetal.
Su tez blanca maravillosa, su pelo recogido en una pequeña coleta.
El subió a la cama y se pudo frente a ella, sus narices se tocaban. Es en ese momento cuando se siente es el momento.
La beso con suavidad y ternura, sin ningún ápice de lujuria.
Sus labios solo acariciaban los suyos. Dulces.
La miro profusamente, acaricio su pelo, sus mejillas, su respingona nariz y con un dedo subrayo sus labios. Era suave, el mejor que nadie lo sabia, eran muchos los masajes con aceites esenciales.
Poco a poco la desabrocho la blusa quería acariciarla los pecho pequeños pero turgentes; empezó besarla por todo el cuerpo, la acaricia.
Al fin se desabrocha el pantalón y la penetra con el mismo amor y suavidad como cuando la beso.
Ella no especifica ningún tipo de gesto, se la percibe algo indiferente al margen de todo lo que sucede allí.
El sigue libándola y al final. Ella abre los ojos. Coma. Amor. Coma. Violación. Coma. Cárcel.
lunes, 2 de noviembre de 2009
Desequilibrios solitarios

Caminando entre la multitud que envuelve a la calle buscaba la forma de huir de la desazón que le invadía. Al girar la calle vio una tienda de la cual salía un olor que le atrajo y no pudo evitar el entrar. Una vez dentro recordó que era el mismo olor que la tienda de su madre. Recordó también las largas tardes que pasaba en la trastienda.
Blanca enyesada e iluminada por un frío fluorescente. Una mesa camilla donde hacia sus deberes y en la puerta una cortina de barras blancas y azules por donde miraba escondido a los clientes que entraban en la tienda; altivos y repeinados; creyéndose mejor que el resto.
- ¿perdón desea algo?- le dijo una dependienta sacándole de su ensoñación.
Salió de aquella tienda y la lluvia se cernió sobre él. Lluvia húmeda y liquida lluvia; le encantaba el mojarse en los días de lluvia; le hacían sentirse vivo. ¡Despierta!. Decía su cabeza. Las ideas se refrescaban y dejaba de recordar; empezaba a vivir el presente.
Tras de si dejaba viejos recuerdos que siempre le azotaban en la cabeza y con el tiempos venían nuevas ideas a la cabeza. Nunca dejaba de funcionar. Nunca paraba.
Estaba arto y necesitaba que se parara de alguna forma. Abrió la puerta de la nevera y vio que al fondo había una lata de cerveza. la bebió de un trago. Seguía igual pero tenia mejor sensación. Necesitaba más alcohol. Buscó por toda la casa y encontró una vieja botella de güisqui. Y tragos se la bebió el solo en su absurda soledad.
Cuando levanto la cabeza ella estaba allí. No podía creerlo; estaba solo absolutamente solo y para no pensar mas en ella se emborracho. Y de repente de la nada estaba allí.
Gritó- déjame en paz- ella no decía nada tan solo se acercaba a él lo tocaba, lo acariciaba. Notaba que cuando ella estaba cerca se sentía mejor, emanaba de si un amor nunca había concebido. Pero él seguía preguntándose el por que de su comportamiento; ella se acercaba pero luego salía huyendo; y en su cabeza siempre se quedaba el recuerdo de los buenos momentos que habían tenido juntos; pero nunca habían finalizado como el pensaba. Para cuando el beso. Pensaba una y otra vez. Seria la influencia de tanto cine sentimental absorbido durante su juventud; o la música de todos esos grupos que lo único que sabían decir en sus letras era amor, desamor o maldecir la vida. Toda esa depresión había traspasado por sus poros, tímpanos y retinas; convirtiéndolo en un ser excesivamente desequilibrado sentimental.
Avocándolo a una soledad absoluta de por vida. El miedo mas oscuro y profundo durante toda su vida al final se hizo realidad convirtiéndolo en un ser huraño y solitario.
jueves, 22 de octubre de 2009
Maldito Otoño

Días de lluvia caen tras la ventana. Fue un cambio radical del sol radiante a un cielo plomizo y gris. Es curioso ver como los estados de ánimo también los puede cambiar el tiempo. El verano con su alegría eleva hasta lo más alto y nos creemos que todo va estupendo y de repente todo cambia con un otoño lluvioso y triste. Melancólico como una balada tocada con el saxofón.
El invierno con su blanca nieve; trae felicidad vendida en forma de Navidad. Es uno de los mejores productos del capitalismo; es impresionante como solo con salir a la calle y ver las luces, sentir el frío en la cara y comer castañas asadas; te puede hacer feliz.
Además el invierno también puede producir enamoramientos; el frío siempre lo hace; las ganas por estar con alguien se multiplican; sin embargo en verano tan solo buscamos una cosa más sexual.
En esos días de melancolía que veníamos arrastrando últimamente fue cuando vino el primer paquete al despacho. Era una caja pequeña envuelta con papel marrón, y atada con cuerda roja. Al abrirlo dentro de ella tan solo había un lápiz perfectamente centrado he impoluto. Tan solo había un pequeño cartel delante de él en el que se podía leer; “Herramienta nº
En más de diez años de profesión nunca me había pasado algo parecido. Estaba claro que era algún tipo de reclamo, por parte de algún psicópata. Pero; ¿por donde empezábamos a buscar?
Obviamente lo primero que se hizo fue mandarlo a la científica; pero como era de esperar estaba limpio, sin ningún tipo de prueba. Era lógico pensar que si mandas algo a la jefatura de policía tienes que estar muy seguro de que a la primera de cambio no te van a cazar.
A la semana siguiente volvió a aparecer un paquete en la oficina; esta vez era algo más pequeño; pero igual con su papel marrón y su cordón rojo. Al abrirlo se descubrió que había una goma de borrar y un cartel el cual indicaba “Herramienta nº
Tenia la corazonada de que tenia que relacionarlo con algo; pero con que. Tenia que pensar la única forma de hacer eso es poner música en este caso a Tord Gustavsen trio; bajar la luz y cerrar los ojos. Con la relajación, empieza la fiesta de las ideas. Poco a poco empieza a subir el sopor y en ese momento antes de quedarse dormido es cuando mejor se piensa. La mente esta limpia de cualquier perturbación, libre para centrarse en el pensamiento.
Un lápiz, un borrador. Estaba claro que eran herramientas de dibujantes, arquitectos; pero también podrían serlo de cualquier persona e incluso de un niño.
¡Niños! Eso era había que registrar los colegios de la zona por si en alguno habían recibido algún paquete distinto.
Descolgué el teléfono y ordené que llamaran a todos los colegios por si habían recibido algo.
Efectivamente no estaba confundido; en el colegio mas cercano a la comisaría encontraron un paquete mucho mas grande que el resto; al igual estaba envuelto por papel marrón; pero el cordón era verde.
Ya teníamos una pista los colores; estaba claro que el rojo era algo prohibitivo o incluso sexual. Y el verde siempre es la oposición al rojo.
Pero la gran prueba fue al abrir el paquete; eran dibujos de chicas y la gran mayoría eran retratos; pasando los dibujos una cara apareció; era ella.
Ella era la mujer de mi vida que hacia dos meses se marcho de casa y todavía seguía sin saber nada de ella.
Al verla me estremecí; no podía creer que estuviese allí y mucho menos pensar que la hubiera pasado algo. Todo mi equipo se me quedo mirando; mi cara tuvo que cambiar radicalmente, e incluso note ese maldito sudor frío que me recordaba que las cosas no iban bien. El pecho me oprimía y la garganta me apretaba como si alguien estuviese apretando con una soga.
Cuando desperté estaba en un habitación que tenia toda la pinta de ser un hospital; gire la cabeza a la derecha y no vi a nadie, gire a la izquierda y allí estaba mi madre.
¿Que me había pasado? Según mi madre y el medico un infarto; según yo una putada.
Después de mese sin saber nada de ella y tiene que aparecer dibujada en un paquete enviado por algún degenerado.
Tenia que encontrarla y resolver ese maldito caso; pero desde un hospital poco se puede hacer; tenia que esperar a que me dieran el alta. Hasta entonces lo único que podía hacer era ver la televisión que mi compañero de habitación elegía.
Pero nunca pensé que jamás podría resolverlo; semanas más tarde; volví a sufrir otro infarto. Mi viejo corazón estaba oxidado y no aguantaba mucho más. Lo ultimo que hice fue escribir esto como muestra de interés en ella, por si algún día decidiese volver supiera que nunca la abandoné; sino que fue mi corazón el que me abandono a mi.
jueves, 15 de octubre de 2009
Naturaleza Organica

Llega un momento en el que todo aparece de golpe. De la oscuridad surge la luz; y entonces empieza todo.
Abres los ojos y ves todo lo que te rodea; el frío te sopla en la cara. Mientras la luz inunda tu piel; erizándote el vello. Es la naturaleza pura; orgánica, fría y ausente.
La soledad que se mueve entre los árboles; se palpa la tranquilidad, la paz.
La suave y blanca madera de los abedules; es única. Un suelo de esta madera crea un hogar; solamente el verla, rodeada por el paisaje frío, de roca áspera y gris. Fuertes ríos salvajes y jóvenes. El solo hecho de estar rodeado de esa armonía; fría armonía. Produce un efecto rebote de calor, inducido por los hogares, que no las casas.
Abres de nuevo los ojos; y a tu alrededor; un anodino panorama, paredes blancas. Una mesa, una mesilla y una cama en la cual estas tumbado.
Al incorporarte por la ventana tan solo se ve ladrillo rojo, asfalto, metal sucio metal.
Suena una alarma, un estúpido reloj avisa de que el tiempo sigue su transcurso y que no va a pararse para ti.
Te vuelves a tumbar cierras los ojos y oyes a lo lejos las aguas bravas, e incluso notas el soplar del frío.
Te sumerges y buceas buscando la armonía pérdida; aparece de nuevo la madera, la piedra, el agua y el frío.
La nieve cae sobre tu cara; has llegado al hogar perdido. Lo único que no hay que hacer es no abrir los ojos, y todo siempre ira bien.
miércoles, 14 de octubre de 2009
El Cambio

El olor del polvo desprendido al pasar el tractor, dejando una estela de color marrón. Como los aviones, que siempre dejan un rastro tras de sí de humo blanco.
Era una de las imágenes más típicas que tenia de mi lugar de origen. Al igual que cuando tenía que ir con mi abuelo a la tierra y hacíamos los paquetes de paja; él estaba arriba del remolque mientras yo le pasaba las pacas desde abajo. Era bonita la relación intergeneracional que se creaba a partir de ese vínculo que suele unir a los abuelos y los nietos.
Los abuelos les enseñan todo lo que ellos saben para poder preservar su conocimiento; como ya hicieron en su momento con sus hijos. Pero esta vez ya no tienen que educarlos; al contrario: ahora ellos sirven para dar caprichos.
Aquel lugar del que tantos recuerdos tengo, toda mi infancia corriendo libre sin limites por las heras; las tardes con largos paseos en bicicletas; bicicletas heredadas de hermanos y primos mayores, con cesta y sin ningún tipo de avance técnico. No había más marcha que la que daban tus pies. Y eso sí: un simpático timbre para avisar a la entrada del pueblo de que venia un alubión de muchachos con sus bicis; como el séptimo de caballería cuando entraba en escena en aquellas amarillentas películas de vaqueros que tanto les gustaba a nuestros padres ver por las tardes y con las que al segundo disparo se habían están ya dormidos en el sillón orejero. Despertando tan sólo al final de la película, explicándote con detalle cómo es la escena y lo emocionante que es.
La adolescencia en un pueblo es muy distinta: todo se hace con mucha más libertad. Además, el amor esta como asignado; sois son muy pocos los jóvenes que hay en el pueblo y cada vez menos.
Un primer beso sentado en las orillas del pantano que hay cerca del pueblo, miradas que se buscan unas a otras cuando os cruzáis por la calles y que dan mucha más emoción a tu vida.
Pero llega un día que tus padres deciden que es mejor ir a la ciudad a vivir; y Todo se desvanece. El aire puro y limpio se cambia por aire viciado y carboxilado de los coches de la capital. Las calles abiertas con edificios bajos y pintorescos se transforman en altos bloques de ladrillo sucio; ladrillo rojo, que cada vez va cogiendo un color más oscuro.
Al final todo es cambio; constantemente cambio. Una vez que ya estabas acostumbrado a la capital surge un nuevo traslado. La universidad. Ahora vas de una ciudad pequeña o mediana como era la tuya a la capital del estado.
Los altos edificios se seguían manteniendo nada mas que ahora el mar de ladrillo rojo era mas amplio pero solo en la periferia; porque en lo se refería al centro de la ciudad todo eran bonitos edificios altos, con lustre, esbeltos. Algunos emanaban un aire señorial del siglo XIX; mientras que otros claramente eran una muestra del progreso, grandes cristaleras, hormigón y acero.
Entras en mundo nuevo totalmente solo; los primeros días que caminas por esas calles parece que este jugando a ese juego en el que se compran calles y se hacen hoteles.
Todos los nombres de las avenidas y calles te suenan; e incluso las has visto en ocasiones en el cine.
Al igual que la diversidad de la gente; no puedes remediar el quedarte mirando a la gente, o darte la vuelta cuando alguien te sorprende. Como los mendigos tirados por las esquinas, y que nadie les hace caso, ni siquiera los miran. Son restos de la sociedad porque deberían de mirarlos; pensara la gente.
Vas por la calle y el bullicio y el ruido es palpable; ambulancias, policía y bomberos. Con sus sirenas puestas a todas horas. Actuaciones callejeras; músicos del altiplano, un trío de jazz o un cuarteto de cuerda tocando al mismísimo Mozart cerca del teatro de la opera.
Pero resulta que no estas tan solo como parece o por lo menos no eres el único; al llegar a tu residencia allí te esperan otros cien o ciento cincuenta estudiantes igual que tu. Asustados por el cambio ese amigo que siempre estará detrás de ti; porque la vida seria muy aburrida si siempre fuera igual.
lunes, 28 de septiembre de 2009
De foto en foto
Saliendo de foto en foto; de imagen en imagen. Viajar por todo el mundo sin salir de mi habitación.
Un mundo perfecto construido a escala por mi y para mi; donde nunca pensé que entrara nadie mas.
Podía irme desde la Argentina de los años 30; hasta la Expo de Zaragoza; o incluso podía entrar dentro de mis propios cuadros.
Pero un día a la salida de un viaje me encontré que no estaba solo; era extraño nunca había visto a nadie a la salida de un viaje. En un primer momento creía que me había confundido de salida; en otras ocasiones me había pasado.
Era una persona estaba seguro; al salir de los viajes se suele nublar la vista y estas con un estado mareado; como si hubieras dado vueltas con un avión a reacción.
Poco a poco la imagen se iba situando en su sitio; y resulto que era una chica. – ¿Estas bien?- me dijo yo todavía un poco aturdido – si creo que si-
Al darme cuenta de que estaba en mi habitación; me percate del problema. Alguien había entrado en mi mundo; no era yo.
-¿como has llegado aquí? – pregunte; sintiéndome amenazado al tener alguien que había entrado en ese microcosmos propio.
- pues realmente no lo se; solo se que estaba fijamente un foto y de repente fui absorbida y aparecí aquí.- espeto la chica
Era impresionante, no era el único que podía viajar por espacios alternativos a los viajes que estamos todo acostumbrados. Y ella podía hacerlo y yo también; ¿ seriamos los únicos?
-perdona sabes como puedo salir de aquí?- dirigiéndose a mi. – supongo que tendrás que salir por la foto que viniste- le respondí.
Ella me cogió por la mano tiro de mi y nos zambullimos los dos en viaje juntos a través de una bonita foto de un paisaje nevado.
Salimos directos en la cabaña que aparecía en la foto. Era un sitio precioso; estaba seguro que era Laponia. Había estado en otras ocasiones allí.
Lo que no sabia era que hacia en mitad de Laponia con una chica prendida de mi mano; la cual no conocía y que era la única que había conocido mi pequeño mundo hecho a medida.
-entramos dentro de la cabaña- me pregunto ella. Afirme con la cabeza y sentí como tiraba de nuevo de mi mano, dirección la cabaña.
Una vez dentro; nos sentamos frente a un chimenea recién encendida; nos miramos; ella se rió mordiéndose la lengua. Acto seguido nos abrazamos y fuimos absorbidos por la chimenea; y en ese abrazo eterno y reconfortante quedamos unidos para siempre. Hasta que salgamos por otra foto y de eso ya hace tres años.
lunes, 24 de agosto de 2009
Ojala hubiera llovido
Ojala lloviera; pensaba él. Deseoso de que se terminara el verano. Harto ya del sol, harto de no hacer nada; harto de estar harto.
Agitaba lentamente la cucharilla en el café descafeinado; que horrible invento; pensaba él cada vez que lo pedía. Era como le hubieran arrancado el alma al café durante su torrefactado. Mientras miraba por la ventanilla del tren veía dos silos enormes.
- los rascacielos del campo – dijo una chica que se sentaba a su lado.
Era un día soleado; sabía que acabaría en amor platónico; sin embargo si hubiera estado lloviendo, seguro que hubiera acabado en algo más que en una conversación en el tren.
Siempre había soñado con conocer a alguien en el tren y acto seguido acometer el acto más sensual e impuro en el baño.
-perdona- respondió a joven chica.
- no te decía, que los silos son los rascacielos del campo- espeto ella.
Era cierto lo que decía; el bien lo sabia, y mas de una vez lo había pensado.
- tienes razón; pero además son rascacielos solitarios; como almas solitarias en mitad de la estepa- dijo el.
Ella se quedo algo estupefacta ante una respuesta tan profunda.
-pero los silo se ven uno a otros; las almas solitarias están destinadas a quedarse solas viendo siempre como se aleja su parejas como este tren que nunca para.- respondió ella contrarrestando con mas profundidad si cabe.
El sin embargo se quedo maravillado ante tal planteamiento; y le seguía fastidiando que hiciese tan buen día. Veía alguna nube al fondo pero demasiado blanca y algodonosa. No le serviría para su propósito.
Ella se le acerco le miro a los ojos; le dio un pequeño beso y le susurro -espero verte pronto –
Acto seguido sonó el aviso de la próxima parada; ella se levanto y tan rápido como vino se fue.
El se quedo sin saber que hacer; nunca imagino que algo así le sucedería a alguien tan normal como el.
Cada vez que volvía a tomar el tren miraba en el andén haber si la veía; pero nunca estaba. Hasta que un día la vio; subió a su mismo coche, vio como entraba por el pasillo y se quedaba en el asiento justo al suyo; pero de espaldas. Estaban uno junto al otro y ella no lo sabia, el había sido cauto para que ella no le viera.
El miro por la ventanilla del tren y vio un silo en un paraje castellano de un hermoso día soleado.
Se quedo callado; era bella pensó, demasiado para mi. Desde un primer momento supo que iba a ser un amor platónico. Fue la última vez que la vio. Ojala hubiera llovido.
domingo, 19 de abril de 2009
un Relato No Premiado

Aqui dejo un relato presentado recientemente a un certamen; y que no fue premiado. el premio lo obtuvo alguien con mas talento; supongo. y viendo que nunca va ser publicado, porque al final todo se queda en agua de borrajas; aqui lo dejo para quien quiera leerlo.
jueves, 16 de abril de 2009
El inspectro: Parte 1
Eran muchos los cadáveres que había visto, en muchas ocasiones eran vagabundos, putas, toxicómanos y desechos de la sociedad; sociedad que utiliza a sus personajes a modo de pañuelo de papel. En esta ocasión el asunto era peliagudo; cuando me adentre en aquella chabola ví que el caso daría algún que otro quebradero de cabeza.
La escena se presentaba de la siguiente manera; era a las afueras de la ciudad, en un campo de cultivo aun sin cosechar, pero que mantenía las características de esos campos morenos y áridos, en los que la tierra tiene mucha soltura debido a su porosidad.
Al llegar hicimos como todo urbanita ignorante, intentar andar por en medio del campo como si aquello fuese la calzada de nuestra casa; y obviamente nuestros pies descendieron una cuarta en el suelo, hundiéndonos como si fuéramos una planta de maíz.
En medio de esa parcela se encontraba una caseta, seguramente donde guardarían los aperos de labranza; estaba rodeada por un largo cordón policial, en la puertecilla estaba un oficial de uniforme esperándonos y nos informo acerca de lo que había dentro. Este era el típico policía; el cual era súper estricto y respetaba el reglamento por encima de su vida y el mismo se lo sabia como si de la Biblia se tratase. Tenia un talle alto mirada fría y tristona; de carnes enjutas, con una nariz prominente que destacaba todo su perfil, las cuencas de sus ojos están muy marcadas y prominentes, que hacia que sus ojos pareciesen mas pequeños de lo que son. Su piel era cetrina y dura como el cuero curtido, el cabello adquiría tonos grisáceos, lo que hacia pensar que había superado la cuarentena. El uniforme impecable, bien cuadrado; era un buen tipo no seria la primera vez que nos encontraríamos con Márquez.
-tenemos un doble homicidio, y un suicidio; el forense esta en camino y la científica esta en ello-
después de darle las gracias a Márquez, nos atrevimos a entrar; la situación era dantesca, la disposición de los cadáveres parecía como si se hubiesen quedado en esa posición para su ejecución; se daban dos posibilidades o que fuese un asesinato múltiple con gran frialdad o que fuese un asesinato ritual; aunque no se evidenciaban pruebas de que se hubieran hecho algún ritual en ese chamizo, y a pesar de que las paredes estuvieran salpicadas por sangre, solo era el resultado de la brutal forma de ejecutar.
En el suelo estaban los dos cuerpos en una postura parecida a la del rezo musulmán, con las manos a la espalda; pero sin atar y no parecía que hubiera signos de ataduras, los cuerpos estaban desnudos eran una cuerpo de un varón y de una mujer, ambos tuvieron la misma muerte, en principio un disparo en la parte inferior de la cabeza.
En cuanto al otro tipo se trataba de un supuesto suicidio; pero para ser un simple suicidio era muy doloroso; no era ni por asfixia, ni por enfermedad de soga, ni un simple balazo en la sien; se había hecho una practica japonesa, que consistía en introducir un cuchillo a través del abdomen y retorcer; esta se denomina; harakiri.



