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martes, 4 de octubre de 2011

Alfa Centauri.


El autor le recomienda que pulse al reproductor antes de disponerse a la lectura.
Muchas gracias.






Entre tu rostro el mío hay más de un universo; 
Entre tu rostro y el mío queda la distancia de un beso.

Con este verso se despidió ella, en una noche de verano. Bajaba suavemente la calle, con ese contoneo que tanto me gustaba, y al llegar más allá del bar de moda, giró a la derecha y desapareció.

Lo más desconcertante del mundo es cuando algo ocurre fuera de tus expectativas; es en ese momento cuando todo se empieza a desbaratar. El principio entrópico que envuelve todo comienza a reaccionar hasta llegar al caos.

La locura se adueño de mí, no regía con la cabeza; eran las tripas. Pensamientos viscerales. Y la continua revisión de un pasado que cada vez quedaba más ridículo.
Dicen que cada cinco años cambia un ciclo y que al mirar hacía atrás tan solo quedan recuerdos, vergüenza y arrepentimiento.

Yo sin duda en aquel momento estaba en el vértice justo, en el grado 180, y muy cercano a la hipotenusa, cayendo levemente hacia otro ciclo de la sinfonía de la vida.
Caía, caía  y caía pero, con premura; el lapso del tiempo se iba alongando de tal manera que las horas se convertían en días. Fue justo en ese momento cuando nos cruzamos los dos cada uno bajando por una hipotenusa, ella me agarro fuerte.

Yo la abrace. 
Nunca he sabido tocar a las personas. 
El miedo se apodero de mi ritmo. 
Allegro ma non troppo. 
Y bajo aquel frenético ritmo nuestros labios sellaron un vació que las palabras no lograban llenar. 
Una mirada de dulce de castaña avainillada y fija, a la vez que hermética, como una cabina de teléfonos. 


Después sólo quedaron versos vacíos, de rima y ritmo. Como aquella prostituta que rondaba por la calle mayor. Su Soledad, su mejor cliente. Su Soledad, su mejor confidente. 
Recuerdo como la entropía fría se apoderaba de mi mente en los inminentes meses consiguientes.
Entre tu rostro y el mío.

Lo entropíco, siempre se convierte en depresión. Y bajo las ideas suprimidas actuó la revisión. Tras de eso tan sólo quedaba esperar el ansiado cambio. 
Justo cuando el cambio estaba sucediendo apareció ella y con ella aparecieron todas las ellas. Mi cabeza era una sala de ensayo de ballet. Frente al espejo estaban todas y yo. Pliés y relevés, como un sube y baja de un tio vivo. ¿Por que? Era la pregunta fundamental para todas ellas.

Pero aquella habitación no era mas que ficción; cuando reapareció ella, la autentica; el miedo se apodero de mí. Mi cabeza ansiaba responder a tantas preguntas; pero mi cuerpo ansiaba tocar, susurrar y acariciar. Con mis manos en sus caderas emprendimos de nuevo como una danza latina, un camino de desenfreno y pasión. Y entre su rostro y el mío nació una chispa nueva. Fugaz y brillante. Como Alfa Centauri, siempre brillara en nuestro pequeño universo.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un compás de 79 horas.



Dicen que los compases de la muerte son muy parecidos a los del adagio. El dulce grave sonido del violonchelo aturdían sus ideas. Llevaba 36 horas en aquel maldito tren de 79 horas de trayecto. 
Y en el hilo musical no hacen nada mas que reproducir un adagietto tras otro, recordándome la perdida de ella.
Mi nombre es Jacob estaba más que harto de todo ello y sabía que el viaje iba a ser largo. Sólo ansiaba el cambio. Me levante, mire a ambos lados del pasillo y me encamine hacía el bar de aquel inmenso tren.
Gin tonic siempre en copa de balón, mirando a la nada mas infinita entre en un ir y venir de camareros. Botellas que se vaciaban en caballeros despechados, y señoritas de mala vida. Recuerdos que secuestraban vidas por completo.
-¿Como puedes beber eso?- dijo ella. Tarde un rato hasta entender que estaban hablando conmigo. -¿ y tu por que fumas en una zona prohibida?- Estaba seguro de que era una androide, pero su belleza era tal, que era demasiado real para ser una humanoide.
Fue el primer contacto y nunca lo olvidaría. Al igual que tampoco olvide cada una de sus hermosas curvas, ni cada centímetro de piel morena. Siempre tan directa como aquella noche. Yo un prófugo y ella una prostituta maltratada, menuda estampa. Podríamos protagonizar el mejor relato negro de aquel maldito tren.
Después de unas copas en aquella barra y un baile demasiado salvaje, nos dirigimos a mi compartimento. Los derechos para los humanos siempre eran superiores que para los androides. Allí seguimos robándole horas a aquel maldito reloj, que siempre al mirarlo marcaba las misma siete y diez. En un mundo donde la noche y el día se unían, poco nos importaba ya las horas, los minutos ni los segundo. Sólo ella y yo.
- Sabes que esto es inusual, nunca imagine que esto ocurriría - Exclame yo un poco perplejo por aquella situación. Era todo tan natural y tan perfecto. Me daba miedo el que se terminase, pero se terminó y sabía que nunca más se produciría algo así.
Cuando pasaron las ocho horas de un ciclo, ella se marchó. Todavía puedo oler y saborear aquello. El adagio se convertía en un andante y este a su vez en un presto, para terminar piano. Nuestros compases estaban muy lejos de bailar con la muerte. Por una noche fueron uno, un solo compás de pura pasión.
Seguían las siete y diez en el reloj, pero no sabía cuantos ciclos habían pasado desde la ultima vez que lo vi. Me dirigía de nuevo al bar. Todos los atormentados necesitamos más alcohol del necesario para subsistir. -¿Sigues fumando en lugares prohibidos?- Le dije a una chica morena cuyo trasero, cuya espalda y cuyo rostro al volverse eran idénticos. Pero ella no era la misma. Su gesto no era el mismo. - Siempre fumo en el mismo lugar, en la zona de androides- Era tan cierto aquello que no me percate del detalle. Había estado bebiendo en la zona de androides, y todas eran iguales. Era imposible adivinar cual era mi chica.
El camarero al verme con tal preocupación. - Eso no lo arreglara ningún trago seco- le mire extrañado.- ¿Sabe si alguna es distinta?- me miro fijamente y como si fuese una pregunta muy habitual respondió. - Claro que alguna es distinta todas los son, cada ciclo se reprograman con una inteligencia artificial nueva; pero usted en realidad a quien busca es a la original- Con medio cuerpo invadiendo su espacio de barra le agarre por las solapas. - ¿Donde la puedo encontrar?- Muy asustado me indico una pequeña puerta detrás de la zona de androides.
Mis miedos me volvían a invadir. ¿Y si al abrir aquella puerta no está o simplemente está pero con otro?.  A lo mejor hubiera sido mejor quedarme con el buen recuerdo de aquella noche. Pero la puerta se abrió sola, y allí estaba ella. Tendida sobre aquel sillón Chester negro. Entré con premura y haciendo gran estruendo. Giro levemente su cabeza. - Jacob, solamente una noche esas son las normas de la casa - A veces es mejor no romper las magias de noches misteriosas. 
Entre tanto yo sigo esperando en que alguna noche, en la locura salvaje de este Shanghai post moderno. Nos encontremos las dos almas rotas durante el crepúsculo y  sentir aquel compás disonante que en un baile final no dudaría en hacerlo por ultima vez.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Red skin

Hace mucho frío, demasiado para estar desnudos en mitad de la noche. No podía creer que algo tan inocente como el arte se convirtiese en algo tan salvaje y sucio como el sexo. Enfoco, abro un poco más el diafragma y penetro con fuerza y ternura. El contraste me encantaba; el pálido blanco de las sabanas con el intenso rojo de su cabello y una mirada penetrante azul turquesa.
Todo se queda entre las sabanas, todo se fusiona y en un abrir y cerrar de ojos, tan rápido como un disparo de mi canon 550. Le pregunto que si no le importa quitarse la camisa. Entre la vergüenza y el disimulo se va desabrochando; yo me acerco retratando cada segundo y, antes de que llegue mañana, estamos jugando al baile de las narices. Lo más bello de un beso son los segundos previos a ello; es allí de donde se podría extraer el amor puro.
Y ahora estamos bajo el mismo edredón de plumas blancas, como su tez. El reloj marca las 7:45 am en su pantalla roja. Todo es rojo. No se si es que todavía queda algo del carmín color russian red en mis venas. Hoy paso de ir a trabajar. Me doy la vuelta; miro, sigue allí. Espalda desnuda, solo le queda una pequeña braguita carmesí. Me acerco con suavidad y dulzura; no quiero despertarla; la abrazo y mis piernas se entrecruzan con las suyas. Y yo con los calcetines puestos. Se da la vuelta me mira fijamente y me besa con sumo cuidado. Y dice; los sueños nunca son eternos.


martes, 14 de diciembre de 2010

Run and do not think. fuck, fuck forever.


En esta ocasión el texto que se les ofrece debe ser leído mientras se escucha; http://www.youtube.com/watch?v=gqg3l3r_DRI

Salió a la calle dispuesto a cambiar el mundo; su mundo. Estaba harto de todo; empezó a correr como un poseso; como si el mismísimo Satán estuviese tras sus espaldas. Atravesó; calle Prior y al llegar a la gran Plaza Mayor; vio ese enorme y monstruoso árbol de Navidad artificial como su luz diodica. Los niños rodeaban el árbol, él no los vio; los tiró como si de bolos de bolera se tratasen. Las madres le gritaban, él ignoro aquellos aullidos de aquellas madres sin ningún otro propósito que el de sacar a sus hijos y entre columpios cotillear con vecinas y amigas o no tan amigas.
Siguió por calle Toro; ¿por que cojones siempre había tanta gente al inicio de aquella calle? Como sabía que sucedería esto; embistió como un mulo de carga contra un duplex de hombres de mediana edad; mediana, como su estatura. Acompañados por dos señoronas de abrigo de piel y collar de perlas de dos vueltas; como si eso hiciese que fueran de más categoría. Todo ello aderezado con aquel neo fascismo de interior de establo. A él le encantaba la expresión que decía una amiga suya para referirse a estos tipejos; son piojos puestos de limpio. En una sola frase podías percatarte de toda la esencia de aquel tipo de personas.
Dejo atrás toda esa gente y seguía a toda mecha corriendo sin parar; a un ritmo frenético. Era alucinante con la garra y la fuerza con la que corría; mientras la gente alucinaba por la asombrosa capacidad de correr a tanta velocidad a la vez que se iba quitando la ropa; quedándose en calzoncillos y botas. Entró en una tienda de ropa; el vigilante cuando se percato de que había entrado corrió tras él; pero le era imposible el alcanzarle. Habían sido muchas las horas que había estado sentado sin hacer otra cosa que mirar los culos de todas las chicas jovencitas que entraban. Desde que empezó si trabajo de seguridad nunca había tenido que correr; era la primera vez.
Camisa blanca, chaqueta de frac y unos vaqueros oscuros; ¿como podía llevar botas Panama Jack con eso? No pegaba nada. Pensaba una chica bastante pija, que creía saber todo sobre la moda, por leer un par de revistas con mas foto que texto y así creer que calmaba sus inquietudes lectoras.
Salió de la tienda; dejando tras de sí un numero nada desdeñable de personas cabreadas y cosas tiradas por los suelos.
La carrera seguía; el destino estaba claro. El teatro Liceo. Allí estaba ella en la cola esperándole; y con cara de pocos amigos. Él conocía bastante bien esa expresión; significaba que se había pasado de la raya.
-¿Tu crees que es normal la que has montado por nada?-Exclamo ella.
Él se encogió de hombros como si con él no fuese el tema. -Tan solo te dije que por un día podrías arreglarte un poco; no era necesario montar todo este jaleo.- Le dijo ella.
Él seguía impertérrito, con la mirada al frente. Tenía la conciencia muy tranquila. Se giró, le miro a los ojos y con una voz de radio nacional le dijo; - En la vida hay cosas que no tienen explicación-

sábado, 13 de noviembre de 2010

Unkown.

Ahora se que es demasiado tarde para decirte esto pero; te quiero. Ella acababa de recibir ese mensaje de texto en su movil. Si era demasiado tarde, pero no solo para decir te quiero, si no también para decir lo siento.
Y que quiere decir; te quiero; se preguntaba ella todo el rato. Te quiero significa que me elige como un niño hace con los juguetes. O es un querer más profundo un deseo interno.
Pero ese debate ya poco sentido tenía; sobre todo porque tras un año transcurrido decir algo así solo significaba remover la mierda, cortar los hilos de aquella herida que nunca terminó de cerrar.
-¿sube?-  le pregunto el conductor de aquella mole de autobús de dos plantas. Al subir ella un recuerdo le golpeo la cabeza, pensó otra vez estas malditas migrañas. Pero lo que no sabía era que no era una simple jaqueca.
Llegó a su parada y bajó; con el dolor todavía en la cabeza. Buscando las llaves de casa vio que el móvil seguía encendido; lo sacó, estaba todavía abierto el mensaje. Te quiero. Un dolor insoportable en su cabeza, si vista se desvanecía, su cuerpo se desplomaba, sentía su cuerpo flotar en el vacío. Sus ojos se cerraron; la inconsciencia llego a su cabeza.
Rápidamente salió un señor del autobús el cual decía ser medico; se acerco a ella y la examino rápidamente; sus constantes vitales son débiles, llamen a una ambulancia; dijo mirando hacía los boquiabiertos usuarios habituales de la linea 41 del autobús urbano de la ciudad de Toledo. 
Mientras venían los refuerzos médicos, Gabriel como así se llamaba aquel solidario señor miró el teléfono de la chica; todavía lo tenía en su mano, aquel mensaje seguía allí. Miró quien había sido el artífice de aquel pequeño mensaje. Era de origen desconocido; aquella chica había recibido un mensaje tan potente y ni si quiera era para ella. Pensó Gabriel.
Finalmente llegaron el equipo de urgencias medicas del antiguo 061 y del recién inaugurado 112. Monitorizaron a la chica, estaba realmente grave. En el camino al hospital; la enfermera Henar Gonzalez Escobar; también miró el dichoso teléfono movil, quizás un poco antiguo para los tiempos que corrían, muy acorde para ella, pensó Henar. Ya que por las apariencias aquella chica tenía pinta de ser de lo que su hija denominaba; “perros flauta” que era como una derivación de aquel movimiento hippie de los años sesenta.
Mirando el movil, en la agenda de este; no encontró ningún contacto en el que pusiese; mamá o papá. Lo mas parecido que encontró fue; tito Juan.
Aunque no era una cosa suya, le invadía una empatía muy fuerte ligada por que aquella chica sería de una edad cercana a la de su hija. Llamó a aquel tito Juan. El interlocutor de la llamada no daba buenas vibraciones. Su voz estaba bastante desgastada, y aunque había de por medio un teléfono; podía oler el aroma a vino que desprendía su boca.
El resultado fue que aquel tipo, no era tío, ni nada parecido a un familiar. Mas bien su vocación era destrozarlas, ya que era un camello. 
Como ya se había puesto a investigar la vida de aquella chica, miró también sus mensajes de texto. Abrió el ultimo recibido; te quiero; Henar era la tercera persona que leía aquel mensaje y tampoco era para ella. Ademas se percato de que no tenía aquel contacto era anónimo el autor del mensaje.
A las ocho cuarenta y cinco de la noche; Gabriel y Henar recibieron en sus respectivos móviles el siguiente mensaje de texto; Ahora se que es demasiado tarde para decirte esto pero; te quiero. Les dejó helados ver el mismo texto que habían leído hacía escasas horas en el móvil de aquella chica. El emisor igual que en la chica era desconocido; de hecho lo ponía en ingles. Ambos dos fueron a cenar con sus familias; consternados por el aquel texto tan corto y tan potente a la vez, sus caras eran mas que largas; de hecho se podría aplicar aquel termino tan antiguo pero que en esta ocasión encajaba muy bien con ellos. Cara de acelga. A las diez y veinticinco minutos de la noche Henar y Gabriel sufrieron un infarto cerebral dejándoles en estado comatoso de por vida; al igual que aquella chica, y su compañera de piso, su novio, el conductor del autobús de la linea 41 de los autobuses urbanos de la ciudad de Toledo, la esposa de Gabriel, la hija de Henar, el exmarido de Henar y su nueva novia.
Y todo el mundo se preguntaba quien era aquella persona que mandaba esos mensajes, alguien de origen anglosajón, decían algunos.
Pero lo que nadie sabia es que en realidad toda la comunidad de Toledo estaba atrapada en un experimento a nivel mundial donde se intentaba estudiar como reaccionaban ante una pandemia de origen desconocido.

lunes, 23 de agosto de 2010

Aurea bermeja ensoñación.

Reproduce el video antes y leer a continuación. Gracias.

http://www.youtube.com/watch?v=ceAm3xGaP24


El reflejo de su copa tornaba el color de la madera de la barra; su mano la agarraba con fuerza. Mientras sus lagrimas le recorrían su rostro y caían en caída libre hasta chocar contra en suelo y estallar como había estallado su realidad.
Ella estaba muerta, él mismo tenía agarrada su mano cuando inspiro y expiro.
Que injusta era la vida pensaba; mientras al fondo de la barra; donde esta se fundía con la ultima pared del bar. Estaba aquel tipo, uniformado con su traje negro, camisa blanca y corbata negra. Se bajó del taburete, camino pausadamente hacía él y cuando estaba justo a su derecha paró. Cogió su mano y se la aparto del vaso; le miro a la cara y le dijo; vete a tu casa, dúchate y duerme; duerme tanto como quieras y al levantarte deja atrás el pasado. Sobre todo déjala a ella atrás, tan solo disfrútala en tus sueños, será en ese momento cuando volveréis a estar juntos.
Bajo la mirada al suelo suspiro y volvió a mirar a su derecha; aquel tipo había desaparecido. No salía de su asombro. Miro al camarero, el cual tenía la vista totalmente perdida en el televisor de la esquina. Disculpe, ha visto por donde se fue. Preguntó él.
El camarero le miro, hizo un gesto extraño, como de no saber que estaba pasando.
Dejó cinco dólares sobre el mostrador, cogió su chaqueta y se marchó de aquel infesto bar; que estaba mas cerca de ser un cuadro de Hopper que un bar.
Llegó a su casa, aquello era un infierno. Cuarenta y cinco días sumido en la oscuridad; eso era lo que le había reportado la muerte de ella.
Se despojo de sus vestimentas que tanto le oprimían, abrió el agua fría, frío gélido hielo. Notaba como todas sus células se espabilaban; DESPIERTA; gritaba su cerebro. Miro al techo y empezó a gritar, a llorar y patalear. Necesitaba soltar todo aquel sufrimiento. Sus lagrimas se mezclaban con la gélida lluvia que arrojaba aquella vieja alcachofa de baño.
Entre sollozo y sollozo, su mente cansada y agotada empezaba a notar el sueño. Su cabeza se caía entrecortadamente y en un momento de ensoñación onírica apareció ella.
Estaba apoyada en el marco de la puerta; parecía que no hubiesen pasados los días en ella; estaba como antes de la enfermedad.
Le dijo; levántate y ven hacia aquí. El se incorporo, su mente tenia la misma desnudez que su cuerpo; era libre. Sus labios buscaba los de ella; estaban con el baile de las narices; el previo a un beso son los mejores instantes de dos enamorados. Quédate conmigo dijo él; a lo que ella respondió con un beso y desapareciendo, como el humo que se desvanece de un cigarrillo recién encendido.
El aire entro de golpe por la ventana, el frío erizaba su vello al mismo ritmo que la vigilia echaba al sueño de su cabeza.
Desconcertado por los sucesos se tumbo en la cama de sabanas de blanco algodón.
Tendido, mirando al techo las lagrimas volvían a aflorar de sus ojos; surcando las arrugas horadadas por los años y el sufrimiento.
Se giró abrazándose a la almohada, era lo único que le quedaba por abrazar; cerró los ojos. Entonces sintió como alguien le abrazaba a el por la espalda, olió su perfume, acarició su piel, vio su cara. Bermeja áurea belleza. Volvió a cerrar los ojos estaba preparado para dormir largo tiempo abrazado a ella.
Mientras el bote de pastillas de dormir rodaba sin rumbo por el suelo de la habitación, vacío. Ya nunca más volverían a usarse; Morfeo había entrado en su vida para siempre.

jueves, 15 de julio de 2010

A caer la noche.



Sentados en una colina; enfrente la ciudad dorada. El cielo estrellado nos miraba allí a los dos solos en una noche que era para los nosotros; un año entero de andanzas, vivencias; unión y desunión.
La noche sincera y clara; las miradas directas y nuestros corazones locos por una enfermedad llamada juventud. Nunca supimos que éramos; ni que hacíamos allí solos, a la salida de un tanatorio; con el único propósito de despedirnos. Y mucho menos sabíamos hacia donde nos dirigíamos; en nuestras cabezas tan solo había muchas ramas y nidos de todos los pájaros que anidaban en nuestros pensamientos.
Glen y Marketa sonaban en mi cabeza era lo mas parecido a una escena final de una película indie, de esas que tanto nos gustan. Ella dijo y si rodamos Colina abajo; y como dos niños salimos girando hacia abajo por aquel verde y húmedo césped, y al llegar abajo; aquella preciosa bóveda azul oscuro casi negro alumbrada por pequeños puntos de luz, estaba allí como si nunca nadie la hubiera visto antes. Mientras toda una ciudad dormía nosotros disfrutábamos de aquello como si fuéramos los únicos espectadores de aquel cine. La mire, me miro; si aquello 
hubiera sido Hollywood nuestro final estaba asegurado con un gran beso final. Aquí no había de eso tan solo me basto un abrazo y oír las palabras de agradecimiento de su boca. Suficiente por hoy. 
Quizás mañana estemos en el mismo sitio y preparados. Entonces sí todo un cosmos observara la unión entre ella y yo. Pero será tal vez mañana o tal vez nunca; ahora me basta con que sea mi chica favorita.

lunes, 8 de marzo de 2010

Creación a bordo de un tren.


Volviendo en un bonito tren Madrid-Salamanca una chica rubia llamada Bea me dice: hagamos un experimento; escribe tres frases y yo otras tres y haber que sale. Lo que esta en cursiva es lo escrito por ella y lo que esta en letra normal pues es lo mio.

Jack y Mia estaban pasando un apacible día en un bonito parque del centro de la ciudad. Haciendo una de las cosas que mas les gustaba.

Ella apenas le mira; si Jack lo intenta, esquiva su mirada. Desde hace un rato sólo piensa en encontrar las palabras apropiadas, las palabras que lo explicaran todo.

El esta obsesionado por que le mire; porque le hable; por ella. Sabe que es un momento importante para ambos y que un instante todo cambiaría y nada seria como antes.

Mia ya ha pasado por eso antes, sabe lo que es buscar en un nombre la compresión y el aliento que nunca llegan.

- Mia, ¿estas bien?- ella se sobresalta.-

Jack hace despertar a Mia de su letargo como un animal que despierta de la hibernación. El gesto de Mia cambio le mira a los ojos.

- Jack; tengo algo que decirte.-

Por primera vez Jack se asusta. Conoce bien a Mia, sabe que mas de una vez ella viaja a una luna desconocido mientras esta con él, pero él siempre la hace volver de allí a base de besos, haciendo gala de la mejor de sus sonrisas. Esta vez, en cambio, Mia no solo no sonríe, sino que le mira fijamente a los ojos…

Él se va acercando poco a poco a ella intenta besarla y le esquiva. – Jack; en serio, sabes que esto no va bien- Jack mira alrededor y no ve a nadie. Están solos en mitad de aquel bonito parque y tenía un presentimiento que volverá solo a casa.

-Jack, no puedo ocultártelo por más tiempo…yo no soy de aquí.- El chico la observa por un instante, ¿desde cuando ser de ciudades diferentes es una razón para terminar una relación? Jack vuelve a mirar; Mia va en serio.

Mientras la mira, ella se gira y del borde de la falda asoma una enorme cola de animal. Jack no puede creer lo que ve. La chica vuelve a mirarle a los ojos; - Donde yo vivo, las cosas son muy diferentes.-

Jack no sale de su asombro había acariciado infinidad de veces el cuerpo de Mia y nunca noto nada extraño. - ¿Desde cuando eres así?- Mia se ríe con aquel gesto típico suyo. –Para que lo entiendas ahora soy como un adolescente; nada mas que los cambios en donde yo vivo son muy distintos.-


lunes, 4 de enero de 2010

Tres Picos


Hola de nuevo a este blog.
desearos un feliz y prospero 2010.
y para inaugurar esta primera entrada del año; es un pequeño poema que homenajea a grandes maestros de la musica.













En un claro de luna.
Un fauno se despereza de una larga siesta
Mientras el mar, la mar se mueve entre minuetos y estudios

Y Debussy se esconde entre
Las teclas blancas y negras
Produciendo ese sonido tan
Románticamente impresionista.

A lo lejos se oye un sonido
Podría decirse que suena algo
Arabesco en la Nocturna

Pero realmente se ve que es la “fille aux cheveux de lin”

Aunque más allá de los Pirineos
Surgen suites españolas; Granada
Asturias; Sevilla, Castilla.

Albeniz cede sus teclas a un mástil
Acordemente trasteado
Bajo la atenta mirada miope de Segovia.

Si algo no Falla es;
El arte gitano, el amor brujo desde
Aranjuez; en las orillas del tajo
Vistosas danzas de fuego y sombreros
De tres picos.

sábado, 19 de diciembre de 2009

El Espigón


La marea sube y baja varias veces al día; es como el latido del mar. Es un latido lento y pausado; sin prisas. Me gustaba ver como el agua iba poco a poco comiendo terreno a la tierra hasta casi quedarse sin playa; y a la bajada del sol ver como los cangrejos salían a la superficie y alzaban sus pinzas al aire como si un ritual se tratase; un oración mística solo entendida por los cangrejos, en la que le decían adiós al Sol esperando verle aparecer a la mañana siguiente.
Allí sentado en el espigón del puerto miraba como los barcos venían a dejar a los turistas y como otros se iban a faenar durante la noche.
Los puertos nunca paran siempre tienen actividad; como el mar. Siempre están vivos. Es un ser compuesto de mucho seres y que todos son necesarios y se necesitan los unos a los otros.
A veces veo como las mujeres vienen llorosas al puerto esperando que su amor no haya perecido en la mar. Suelen venir en grupos, entre sollozos y lamentos. Al estar unidas se dan fuerzas las unas a las otras como una comunidad única.
Pero también hay veces que los lloros vienen desde el agua; gentes venidas de un sur mas allá del nuestro; buscan huir de allí buscando futuro; pero al llegar a tierra. Llenos de quemaduras; destrozados por un viaje en donde el barquero podría ser el mismísimo Caronte cruzando la laguna Estigia.
En sus caras se ve la desilusión, la tristeza; pero en el fondo de sus ojos se ve un pequeño destello, sin duda eso es esperanza.

Esa es la vida de José González; es un hombre de cuarenta y cinco años; prejubilado debido a la perdida de su pierna cinco años atrás en la faena mas dura de su vida.
Todavía podía recordar la altura de las olas, la bravura del mar. El siempre lo decía el mar es un animal; esta vivo.
Todas las mañanas se levanta de su pequeño catre; se lava a duras penas en las oxidadas duchas del centro social. Después solo le queda mirar al horizonte viendo el ir y venir de los barcos; los cuales nunca más podrá pisar. Tan solo le que estar divisando a su amada; mar.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Ojos frios de amor.


Tendida en esa fría cama; ojos cerrados. El apoyado en el quicio de la puerta la mira con lastima y con el amor mas profundo que nunca sintió.

Sabe que pocos días la quedan ya. Teme el perderla para siempre; seria horrible; piensa el.

Los ojos inundados en lágrimas siguen mirándola. Como ha hecho durante todo este tiempo. Hablaba con ella, la daba de comer, la hacia masajes.

Hacia todo lo posible por que ella estuviese bien.

Pero aquel día era distinto necesitaba despedirse de ella antes de que expirara por ultima vez.

Se acerco poco a poco como si cada paso supusiese la misma distancia entre la tierra y la luna. Era extraño había hecho ese pequeño camino mas de mil veces y ninguna en corazón iba a ciento veinte pulsaciones por minuto.

Se quito los zuecos, sintió como el granito pulido y aséptico, transfería frío, azul frío y gris.

Ella estaba con la cabeza de lado; en esa posición tan cómoda; algunos la llaman posición fetal.

Su tez blanca maravillosa, su pelo recogido en una pequeña coleta.

El subió a la cama y se pudo frente a ella, sus narices se tocaban. Es en ese momento cuando se siente es el momento.

La beso con suavidad y ternura, sin ningún ápice de lujuria.

Sus labios solo acariciaban los suyos. Dulces.

La miro profusamente, acaricio su pelo, sus mejillas, su respingona nariz y con un dedo subrayo sus labios. Era suave, el mejor que nadie lo sabia, eran muchos los masajes con aceites esenciales.

Poco a poco la desabrocho la blusa quería acariciarla los pecho pequeños pero turgentes; empezó besarla por todo el cuerpo, la acaricia.

Al fin se desabrocha el pantalón y la penetra con el mismo amor y suavidad como cuando la beso.

Ella no especifica ningún tipo de gesto, se la percibe algo indiferente al margen de todo lo que sucede allí.

El sigue libándola y al final. Ella abre los ojos. Coma. Amor. Coma. Violación. Coma. Cárcel.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Desequilibrios solitarios


Caminando entre la multitud que envuelve a la calle buscaba la forma de huir de la desazón que le invadía. Al girar la calle vio una tienda de la cual salía un olor que le atrajo y no pudo evitar el entrar. Una vez dentro recordó que era el mismo olor que la tienda de su madre. Recordó también las largas tardes que pasaba en la trastienda.

Blanca enyesada e iluminada por un frío fluorescente. Una mesa camilla donde hacia sus deberes y en la puerta una cortina de barras blancas y azules por donde miraba escondido a los clientes que entraban en la tienda; altivos y repeinados; creyéndose mejor que el resto.

- ¿perdón desea algo?- le dijo una dependienta sacándole de su ensoñación.

Salió de aquella tienda y la lluvia se cernió sobre él. Lluvia húmeda y liquida lluvia; le encantaba el mojarse en los días de lluvia; le hacían sentirse vivo. ¡Despierta!. Decía su cabeza. Las ideas se refrescaban y dejaba de recordar; empezaba a vivir el presente.

Tras de si dejaba viejos recuerdos que siempre le azotaban en la cabeza y con el tiempos venían nuevas ideas a la cabeza. Nunca dejaba de funcionar. Nunca paraba.

Estaba arto y necesitaba que se parara de alguna forma. Abrió la puerta de la nevera y vio que al fondo había una lata de cerveza. la bebió de un trago. Seguía igual pero tenia mejor sensación. Necesitaba más alcohol. Buscó por toda la casa y encontró una vieja botella de güisqui. Y tragos se la bebió el solo en su absurda soledad.

Cuando levanto la cabeza ella estaba allí. No podía creerlo; estaba solo absolutamente solo y para no pensar mas en ella se emborracho. Y de repente de la nada estaba allí.

Gritó- déjame en paz- ella no decía nada tan solo se acercaba a él lo tocaba, lo acariciaba. Notaba que cuando ella estaba cerca se sentía mejor, emanaba de si un amor nunca había concebido. Pero él seguía preguntándose el por que de su comportamiento; ella se acercaba pero luego salía huyendo; y en su cabeza siempre se quedaba el recuerdo de los buenos momentos que habían tenido juntos; pero nunca habían finalizado como el pensaba. Para cuando el beso. Pensaba una y otra vez. Seria la influencia de tanto cine sentimental absorbido durante su juventud; o la música de todos esos grupos que lo único que sabían decir en sus letras era amor, desamor o maldecir la vida. Toda esa depresión había traspasado por sus poros, tímpanos y retinas; convirtiéndolo en un ser excesivamente desequilibrado sentimental.

Avocándolo a una soledad absoluta de por vida. El miedo mas oscuro y profundo durante toda su vida al final se hizo realidad convirtiéndolo en un ser huraño y solitario.



jueves, 22 de octubre de 2009

Maldito Otoño


Días de lluvia caen tras la ventana. Fue un cambio radical del sol radiante a un cielo plomizo y gris. Es curioso ver como los estados de ánimo también los puede cambiar el tiempo. El verano con su alegría eleva hasta lo más alto y nos creemos que todo va estupendo y de repente todo cambia con un otoño lluvioso y triste. Melancólico como una balada tocada con el saxofón.

El invierno con su blanca nieve; trae felicidad vendida en forma de Navidad. Es uno de los mejores productos del capitalismo; es impresionante como solo con salir a la calle y ver las luces, sentir el frío en la cara y comer castañas asadas; te puede hacer feliz.

Además el invierno también puede producir enamoramientos; el frío siempre lo hace; las ganas por estar con alguien se multiplican; sin embargo en verano tan solo buscamos una cosa más sexual.

En esos días de melancolía que veníamos arrastrando últimamente fue cuando vino el primer paquete al despacho. Era una caja pequeña envuelta con papel marrón, y atada con cuerda roja. Al abrirlo dentro de ella tan solo había un lápiz perfectamente centrado he impoluto. Tan solo había un pequeño cartel delante de él en el que se podía leer; “Herramienta nº 1”

En más de diez años de profesión nunca me había pasado algo parecido. Estaba claro que era algún tipo de reclamo, por parte de algún psicópata. Pero; ¿por donde empezábamos a buscar?

Obviamente lo primero que se hizo fue mandarlo a la científica; pero como era de esperar estaba limpio, sin ningún tipo de prueba. Era lógico pensar que si mandas algo a la jefatura de policía tienes que estar muy seguro de que a la primera de cambio no te van a cazar.

A la semana siguiente volvió a aparecer un paquete en la oficina; esta vez era algo más pequeño; pero igual con su papel marrón y su cordón rojo. Al abrirlo se descubrió que había una goma de borrar y un cartel el cual indicaba “Herramienta nº 2.”

Tenia la corazonada de que tenia que relacionarlo con algo; pero con que. Tenia que pensar la única forma de hacer eso es poner música en este caso a Tord Gustavsen trio; bajar la luz y cerrar los ojos. Con la relajación, empieza la fiesta de las ideas. Poco a poco empieza a subir el sopor y en ese momento antes de quedarse dormido es cuando mejor se piensa. La mente esta limpia de cualquier perturbación, libre para centrarse en el pensamiento.

Un lápiz, un borrador. Estaba claro que eran herramientas de dibujantes, arquitectos; pero también podrían serlo de cualquier persona e incluso de un niño.

¡Niños! Eso era había que registrar los colegios de la zona por si en alguno habían recibido algún paquete distinto.

Descolgué el teléfono y ordené que llamaran a todos los colegios por si habían recibido algo.

Efectivamente no estaba confundido; en el colegio mas cercano a la comisaría encontraron un paquete mucho mas grande que el resto; al igual estaba envuelto por papel marrón; pero el cordón era verde.

Ya teníamos una pista los colores; estaba claro que el rojo era algo prohibitivo o incluso sexual. Y el verde siempre es la oposición al rojo.

Pero la gran prueba fue al abrir el paquete; eran dibujos de chicas y la gran mayoría eran retratos; pasando los dibujos una cara apareció; era ella.

Ella era la mujer de mi vida que hacia dos meses se marcho de casa y todavía seguía sin saber nada de ella.

Al verla me estremecí; no podía creer que estuviese allí y mucho menos pensar que la hubiera pasado algo. Todo mi equipo se me quedo mirando; mi cara tuvo que cambiar radicalmente, e incluso note ese maldito sudor frío que me recordaba que las cosas no iban bien. El pecho me oprimía y la garganta me apretaba como si alguien estuviese apretando con una soga.

Cuando desperté estaba en un habitación que tenia toda la pinta de ser un hospital; gire la cabeza a la derecha y no vi a nadie, gire a la izquierda y allí estaba mi madre.

¿Que me había pasado? Según mi madre y el medico un infarto; según yo una putada.

Después de mese sin saber nada de ella y tiene que aparecer dibujada en un paquete enviado por algún degenerado.

Tenia que encontrarla y resolver ese maldito caso; pero desde un hospital poco se puede hacer; tenia que esperar a que me dieran el alta. Hasta entonces lo único que podía hacer era ver la televisión que mi compañero de habitación elegía.

Pero nunca pensé que jamás podría resolverlo; semanas más tarde; volví a sufrir otro infarto. Mi viejo corazón estaba oxidado y no aguantaba mucho más. Lo ultimo que hice fue escribir esto como muestra de interés en ella, por si algún día decidiese volver supiera que nunca la abandoné; sino que fue mi corazón el que me abandono a mi.

jueves, 15 de octubre de 2009

Naturaleza Organica

Llega un momento en el que todo aparece de golpe. De la oscuridad surge la luz; y entonces empieza todo.

Abres los ojos y ves todo lo que te rodea; el frío te sopla en la cara. Mientras la luz inunda tu piel; erizándote el vello. Es la naturaleza pura; orgánica, fría y ausente.

La soledad que se mueve entre los árboles; se palpa la tranquilidad, la paz.

La suave y blanca madera de los abedules; es única. Un suelo de esta madera crea un hogar; solamente el verla, rodeada por el paisaje frío, de roca áspera y gris. Fuertes ríos salvajes y jóvenes. El solo hecho de estar rodeado de esa armonía; fría armonía. Produce un efecto rebote de calor, inducido por los hogares, que no las casas.

Abres de nuevo los ojos; y a tu alrededor; un anodino panorama, paredes blancas. Una mesa, una mesilla y una cama en la cual estas tumbado.

Al incorporarte por la ventana tan solo se ve ladrillo rojo, asfalto, metal sucio metal.

Suena una alarma, un estúpido reloj avisa de que el tiempo sigue su transcurso y que no va a pararse para ti.

Te vuelves a tumbar cierras los ojos y oyes a lo lejos las aguas bravas, e incluso notas el soplar del frío.

Te sumerges y buceas buscando la armonía pérdida; aparece de nuevo la madera, la piedra, el agua y el frío.

La nieve cae sobre tu cara; has llegado al hogar perdido. Lo único que no hay que hacer es no abrir los ojos, y todo siempre ira bien.

miércoles, 14 de octubre de 2009

El Cambio

El olor del polvo desprendido al pasar el tractor, dejando una estela de color marrón. Como los aviones, que siempre dejan un rastro tras de sí de humo blanco.

Era una de las imágenes más típicas que tenia de mi lugar de origen. Al igual que cuando tenía que ir con mi abuelo a la tierra y hacíamos los paquetes de paja; él estaba arriba del remolque mientras yo le pasaba las pacas desde abajo. Era bonita la relación intergeneracional que se creaba a partir de ese vínculo que suele unir a los abuelos y los nietos.

Los abuelos les enseñan todo lo que ellos saben para poder preservar su conocimiento; como ya hicieron en su momento con sus hijos. Pero esta vez ya no tienen que educarlos; al contrario: ahora ellos sirven para dar caprichos.

Aquel lugar del que tantos recuerdos tengo, toda mi infancia corriendo libre sin limites por las heras; las tardes con largos paseos en bicicletas; bicicletas heredadas de hermanos y primos mayores, con cesta y sin ningún tipo de avance técnico. No había más marcha que la que daban tus pies. Y eso sí: un simpático timbre para avisar a la entrada del pueblo de que venia un alubión de muchachos con sus bicis; como el séptimo de caballería cuando entraba en escena en aquellas amarillentas películas de vaqueros que tanto les gustaba a nuestros padres ver por las tardes y con las que al segundo disparo se habían están ya dormidos en el sillón orejero. Despertando tan sólo al final de la película, explicándote con detalle cómo es la escena y lo emocionante que es.

La adolescencia en un pueblo es muy distinta: todo se hace con mucha más libertad. Además, el amor esta como asignado; sois son muy pocos los jóvenes que hay en el pueblo y cada vez menos.

Un primer beso sentado en las orillas del pantano que hay cerca del pueblo, miradas que se buscan unas a otras cuando os cruzáis por la calles y que dan mucha más emoción a tu vida.

Pero llega un día que tus padres deciden que es mejor ir a la ciudad a vivir; y Todo se desvanece. El aire puro y limpio se cambia por aire viciado y carboxilado de los coches de la capital. Las calles abiertas con edificios bajos y pintorescos se transforman en altos bloques de ladrillo sucio; ladrillo rojo, que cada vez va cogiendo un color más oscuro.

Al final todo es cambio; constantemente cambio. Una vez que ya estabas acostumbrado a la capital surge un nuevo traslado. La universidad. Ahora vas de una ciudad pequeña o mediana como era la tuya a la capital del estado.

Los altos edificios se seguían manteniendo nada mas que ahora el mar de ladrillo rojo era mas amplio pero solo en la periferia; porque en lo se refería al centro de la ciudad todo eran bonitos edificios altos, con lustre, esbeltos. Algunos emanaban un aire señorial del siglo XIX; mientras que otros claramente eran una muestra del progreso, grandes cristaleras, hormigón y acero.

Entras en mundo nuevo totalmente solo; los primeros días que caminas por esas calles parece que este jugando a ese juego en el que se compran calles y se hacen hoteles.

Todos los nombres de las avenidas y calles te suenan; e incluso las has visto en ocasiones en el cine.

Al igual que la diversidad de la gente; no puedes remediar el quedarte mirando a la gente, o darte la vuelta cuando alguien te sorprende. Como los mendigos tirados por las esquinas, y que nadie les hace caso, ni siquiera los miran. Son restos de la sociedad porque deberían de mirarlos; pensara la gente.

Vas por la calle y el bullicio y el ruido es palpable; ambulancias, policía y bomberos. Con sus sirenas puestas a todas horas. Actuaciones callejeras; músicos del altiplano, un trío de jazz o un cuarteto de cuerda tocando al mismísimo Mozart cerca del teatro de la opera.

Pero resulta que no estas tan solo como parece o por lo menos no eres el único; al llegar a tu residencia allí te esperan otros cien o ciento cincuenta estudiantes igual que tu. Asustados por el cambio ese amigo que siempre estará detrás de ti; porque la vida seria muy aburrida si siempre fuera igual.

lunes, 28 de septiembre de 2009

De foto en foto

Nueva actualización con otro texto ñoño de estos que a mi me gusta escribir.


Saliendo de foto en foto; de imagen en imagen. Viajar por todo el mundo sin salir de mi habitación.

Un mundo perfecto construido a escala por mi y para mi; donde nunca pensé que entrara nadie mas.

Podía irme desde la Argentina de los años 30; hasta la Expo de Zaragoza; o incluso podía entrar dentro de mis propios cuadros.

Pero un día a la salida de un viaje me encontré que no estaba solo; era extraño nunca había visto a nadie a la salida de un viaje. En un primer momento creía que me había confundido de salida; en otras ocasiones me había pasado.

Era una persona estaba seguro; al salir de los viajes se suele nublar la vista y estas con un estado mareado; como si hubieras dado vueltas con un avión a reacción.

Poco a poco la imagen se iba situando en su sitio; y resulto que era una chica. – ¿Estas bien?- me dijo yo todavía un poco aturdido – si creo que si-

Al darme cuenta de que estaba en mi habitación; me percate del problema. Alguien había entrado en mi mundo; no era yo.

-¿como has llegado aquí? – pregunte; sintiéndome amenazado al tener alguien que había entrado en ese microcosmos propio.

- pues realmente no lo se; solo se que estaba fijamente un foto y de repente fui absorbida y aparecí aquí.- espeto la chica

Era impresionante, no era el único que podía viajar por espacios alternativos a los viajes que estamos todo acostumbrados. Y ella podía hacerlo y yo también; ¿ seriamos los únicos?

-perdona sabes como puedo salir de aquí?- dirigiéndose a mi. – supongo que tendrás que salir por la foto que viniste- le respondí.

Ella me cogió por la mano tiro de mi y nos zambullimos los dos en viaje juntos a través de una bonita foto de un paisaje nevado.

Salimos directos en la cabaña que aparecía en la foto. Era un sitio precioso; estaba seguro que era Laponia. Había estado en otras ocasiones allí.

Lo que no sabia era que hacia en mitad de Laponia con una chica prendida de mi mano; la cual no conocía y que era la única que había conocido mi pequeño mundo hecho a medida.

-entramos dentro de la cabaña- me pregunto ella. Afirme con la cabeza y sentí como tiraba de nuevo de mi mano, dirección la cabaña.

Una vez dentro; nos sentamos frente a un chimenea recién encendida; nos miramos; ella se rió mordiéndose la lengua. Acto seguido nos abrazamos y fuimos absorbidos por la chimenea; y en ese abrazo eterno y reconfortante quedamos unidos para siempre. Hasta que salgamos por otra foto y de eso ya hace tres años.

lunes, 24 de agosto de 2009

Ojala hubiera llovido

hacia tiempo que no escribia por aqui; pero de nuevo vuelvo. aqui os dejo otro texto haber q os parece.

Ojala lloviera; pensaba él. Deseoso de que se terminara el verano. Harto ya del sol, harto de no hacer nada; harto de estar harto.

Agitaba lentamente la cucharilla en el café descafeinado; que horrible invento; pensaba él cada vez que lo pedía. Era como le hubieran arrancado el alma al café durante su torrefactado. Mientras miraba por la ventanilla del tren veía dos silos enormes.

- los rascacielos del campo – dijo una chica que se sentaba a su lado.

Era un día soleado; sabía que acabaría en amor platónico; sin embargo si hubiera estado lloviendo, seguro que hubiera acabado en algo más que en una conversación en el tren.

Siempre había soñado con conocer a alguien en el tren y acto seguido acometer el acto más sensual e impuro en el baño.

-perdona- respondió a joven chica.

- no te decía, que los silos son los rascacielos del campo- espeto ella.

Era cierto lo que decía; el bien lo sabia, y mas de una vez lo había pensado.

- tienes razón; pero además son rascacielos solitarios; como almas solitarias en mitad de la estepa- dijo el.

Ella se quedo algo estupefacta ante una respuesta tan profunda.

-pero los silo se ven uno a otros; las almas solitarias están destinadas a quedarse solas viendo siempre como se aleja su parejas como este tren que nunca para.- respondió ella contrarrestando con mas profundidad si cabe.

El sin embargo se quedo maravillado ante tal planteamiento; y le seguía fastidiando que hiciese tan buen día. Veía alguna nube al fondo pero demasiado blanca y algodonosa. No le serviría para su propósito.

Ella se le acerco le miro a los ojos; le dio un pequeño beso y le susurro -espero verte pronto –

Acto seguido sonó el aviso de la próxima parada; ella se levanto y tan rápido como vino se fue.

El se quedo sin saber que hacer; nunca imagino que algo así le sucedería a alguien tan normal como el.

Cada vez que volvía a tomar el tren miraba en el andén haber si la veía; pero nunca estaba. Hasta que un día la vio; subió a su mismo coche, vio como entraba por el pasillo y se quedaba en el asiento justo al suyo; pero de espaldas. Estaban uno junto al otro y ella no lo sabia, el había sido cauto para que ella no le viera.

El miro por la ventanilla del tren y vio un silo en un paraje castellano de un hermoso día soleado.

Se quedo callado; era bella pensó, demasiado para mi. Desde un primer momento supo que iba a ser un amor platónico. Fue la última vez que la vio. Ojala hubiera llovido.

domingo, 19 de abril de 2009

un Relato No Premiado


Aqui dejo un relato presentado recientemente a un certamen; y que no fue premiado. el premio lo obtuvo alguien  con mas talento; supongo. y viendo que nunca va ser publicado, porque al final todo se queda en agua de borrajas; aqui lo dejo para quien quiera leerlo.

El Beso de Klimt

Henri-Marie Beyle mas conocido por el pseudónimo Stendhal; en 1817 al entrar en la Basílica de la santa Croce en  Florencia; siente un malestar un desvanecimiento creyendo que va a caer al suelo; y es que su cuerpo no estaba preparado para tan semejante belleza; para tantas sensaciones.
Hoy en día a este malestar se le conoce como síndrome de Stendhal.

Claudia estaba sola; Desnuda, indefensa, triste y sola; siempre sola; con la vista perdida en el punto mas infinito del universo.
Esperando en una amplia sala y luminosa; sentada de una forma poco cómoda sobre un taburete alto de madera; cubierto con fina tela de raso blanco intentando imitar burdamente a la seda; para crear las arrugas tan odiadas por los jóvenes artistas; que intentaban plasmar en sus cuadros; y a Claudia de la forma mas perfecta posible.

Ser modelo no es sencillo; y para nada es el futuro que quiere Claudia, tan solo necesita dinero para poder vivir mejor. El sueldo de un artista novel no es muy bueno; si es que alguna vez tuvo sueldo como artista; ha pasado por tantos trabajos. Ha dejado muchas horas trabajando que le han restado tiempo en su vida; que podría haber estado con su chico; ese que nunca viene. Podría haber estado paseando a su perro; ese que no pudo tener, por falta de tiempo.

Pero hoy por fin tiene un rato para ella; que lo dedicara para recrearse en el arte, y absorber toda la belleza posible. Se dirige hacia el museo reina Sofía; entra por el edificio Nouvel; es una entrada impactante; es como ver un barco navegando por el asfalto madrileño; con su gran quilla roja. Se mezclan múltiples materiales, madera lacada, cristal, y metal brillante. Toda la textura del entorno es suave, mientras que su aspecto es frío; como el metal, frío metal.
La exposición promete, es una recopilación del arte de plasmar la belleza de una mujer en un lienzo; algo que ella conoce de sobra, las numerosas horas sentada viendo como la dibujaban; y la de horas que trabajo sobre los lienzos la hace una conocedora del arte, sin igual.

Hay grandes cuadros; desde la maja desnuda, a cuadros de Egon Schiele, duros de mirar, pálidos donde predominan los colores ásperos, y caras de mujeres maltratadas por el tiempo, y sus vidas. Están junto a un cuadro de Francis Bacon; una mujer sentada; al verlo se le viene a la cabeza todos esos momentos de soledad; la misma que la acompañado durante años.
Incluso en esos momentos en los que esta rodeada de gente; mira hacia arriba y piensa en que le encantaría estar con alguien realmente especial; en ese preciso momento ve como desde del techo aparece una enorme tela de raso blanco y cubre todo menos a ella dejándola en absoluta soledad.

Al llegar a una sala algo tenue; incluso lóbrega, en la que tan solo esta un precioso cuadro de Klimt, ella siente la calidez que siempre ha buscado. Se siente terriblemente a gusto al ver esa hermosa escena en la los dos protagonista de “el beso” se funden en el máximo del amor; un beso. Delicado y dulce; de esos que se dan cuando miras a los ojos de la otra persona; y sabes que ese momento será de los que se guardan para siempre en tu memoria.
Fue tal el cúmulo de sensaciones y sentimientos que le vinieron a la cabeza; que empezó a encontrarse algo mareada y desorientada, sentía que iba a caer al suelo y en un traspié; se topo con el cuadro. Pero en ese instante todo el mundo se paralizo, desde Madrid hasta Wellintong. Ni la alarma, ni el vigilante, ni esa pareja de cincuentones, ni ese chico con gafas de pasta muy engolado que creía que iba a ligar en un museo de arte moderno como su ídolo Woody Allen. Se percataron de la situación.
Justo en ese momento se fundieron dos mundos el mundo de la realidad frío y hostil y el mundo calido y acogedor de los sentimientos y el arte. Quedando fundidos en uno; quedando Claudia atrapada en el cuadro y por tanto en el momento mas agradable de su vida hasta que el destino cruzara ese cuadro con la persona capaz de ofrecerla el cobijo y amor suficiente para pasar toda una vida fundidos en esa imagen.

A mil doscientos kilómetros de allí vive Jean. Jean es un chico español de origen francés viviendo en Londres.
Allí encontró refugio después de salir huyendo del mundo que conocía. Un día decidió terminar con todo lo que conocía y conocerse a si mismo en otro país, en otro mundo. Así no se mezclarían los dos mundos. España significaba un pasado que no debía olvidar pero tenia que tenerlo lejos para poder conseguir su nuevo mundo donde quería llegar a ser una persona feliz; y sobre todo conocerse a si mismo para poder decidir que hacer con su vida.

Allí trabaja en uno de esos muchos pubs de Londres que ofrecen a parte de pintas de ale, autentica cerveza inglesa. También  ofrecen su famoso plato; pescado con patatas.
Los ratos que le deja libre el trabajo intenta leer y a parte tocar sus canciones; se considera un cantautor de nueva generación.
En sus canciones se van plasmando sus ilusiones; sus aspiraciones, sus amores. Su vida.
Pero lo único que no ha conseguido en su nueva vida es despedir a soledad. Es la única cosa que procede de su antiguo mundo; es una amistad tan vieja que es muy difícil desprenderse de ella. Además en su nuevo mundo le cuesta encontrar gente con la que conversar; aunque tan solo lleva dos meses.

Pasear por Picadilly circus, es una de las cosas que mas le gusta hacer; puede escuchar español. Y se siente como si fuera otro turista mas asombrado por los carteles luminosos; los autobuses rojos de dos pisos y viendo a los famosos policías.

Nunca pensó que Inglaterra iba a ser un mundo demasiado frió; las nubes tapan la mayoría de los días el cielo, y eso crea un mayor hundiendo en él.
Soledad se esta haciendo fuerte, se resiste ha despedirse de Jean.

De camino al trabajo, a la salida del metro se encuentra un cartel precioso, el sabe que anuncia algo pero no se fija en ello; tan solo ve una situación maravillosa; es como si viese mas allá de la imagen. Como aquellas postales que tenían un dibujo oculto.
Sabe que es un cuadro muy famoso pero no recuerda muy bien el autor; cuando se da cuenta lleva para frente al cartel cinco minutos; llega tarde al trabajo; entonces baja la mirada y ve en letras grandes y blancas Tate Modern. Ya tiene algo que hacer después de trabajar.

Al llegar a la Tate; le viene a su cabeza un recuerdo; la portada del disco de “animals” de Pink Floyd. Esa chimenea alta y ese edificio de ladrillo rojo; es como oliese los  setenta, y siéntese el acido en su lengua le transportara a la psicodelia.
Al entrar ve como una grieta se extiende a lo largo de todo el vestidor central, y del alto techo tiende una enorme lona, en la que se puede ver ese hermoso cuadro que tanto le cautivo.  Es una exposición sobre el arte del retrato femenino; compra rápidamente la entrada y al primer vigilante que ve le pregunta por el hermoso cuadro; este le indica que es la cuarta sala; sale medio corriendo, sin atender a los cuadros que ve a su alrededor; tan solo ve mujeres, algunas dibujadas al detalle, otras tan solo se intuye la figura o otras totalmente distorsionadas.

Al llegar a la cuarta sala; parece que el mundo se transforma y que el frío hormigón del suelo; se convierte en una moqueta negra y espesa, en la que los zapatos se sienten bien cómodos. Negra como las paredes, y del techo dos grandes focos que iluminan el cuadro al fondo. Él solo llenaba toda la sala, lo único que lo acompañaba era un minimalista banco frente a él.

Jean rápidamente tuvo que hacer uso del asiento; sentía que la cabeza se le iba, veía de una forma extraña como si alguien le hubiera tirado purpurina a los ojos, y viera esos puntitos resplandecientes.
Busco un punto fijo para evitar el mareo; se centro en la hermosa cara de la chica que aparecía en el cuadro. Era bella tenia la sensación de que no era la misma que salía en la imagen que vio a la salida del metro. Es como si hubiera cambiado el rostro de la dama del cuadro. Y en un momento estaba tan absorto por la cara, en los ojos verdes intenso; que vio como parpadeaba el cuadro. No podía creerlo. No  había visto mucho arte en su vida; pero hasta el momento nunca había visto parpadear un cuadro.

Y en el instante siguiente escucho una dulce voz que susurraba-acércate, acércate- era como un embrujo, Jean no podía evitar acercarse al cuadro, a su cara. Volvió a escuchar otro susurro-bésame- Jean no lo dudo y beso a la bella dama.
Fue un instante que duro la vida de un hombre; fue dulce y delicado. Es como el nirvana mismo donde los dos amantes se funden por siempre en un beso, símbolo universal del amor. Es entonces cuando de nuevo se paraliza el mundo; y se vuelven a unir el mundo real con el mundo de la fantasía y a separarse de nuevo para devolver a cada mundo lo que pertenece. A pareciendo en mitad de la sala Claudia y Jean fundidos en un abrazo y un beso único.
Se miraron a los ojos; se comprendieron al instante; como si se conocieran de toda la vida, se cogieron de la mano y salieron andado los dos juntos de la sala.

-y así conocí tu abuela- dijo el abuelo a su nieto que estaba enfermo en la cama.
Respondió el pequeño – ¿y como termina la historia?- a lo que el abuelo le espeto.
- como todos los cuentos, fueron felices y comieron perdices; y tuvimos dos lindos hijos y tres nietos. Ahora te toca a ti escribir la historia de la familia, yo ya soy demasiado mayor-
A lo que nieto dijo – tranquilo abuelo, yo seguiré escribiendo como tú lo has hecho.-

jueves, 16 de abril de 2009

El inspectro: Parte 1

Eran muchos los cadáveres que había visto, en muchas ocasiones eran vagabundos, putas, toxicómanos y desechos de la sociedad; sociedad que utiliza a sus personajes a modo de pañuelo de papel. En esta ocasión el asunto era peliagudo; cuando me adentre en aquella chabola ví que el caso daría algún que otro quebradero de cabeza.

La escena se presentaba de la siguiente manera; era a las afueras de la ciudad, en un campo de cultivo aun sin cosechar, pero que mantenía las características de esos campos morenos y áridos, en los que la tierra tiene mucha soltura debido a su porosidad.

Al llegar hicimos como todo urbanita ignorante, intentar andar por en medio del campo como si aquello fuese la calzada de nuestra casa; y obviamente nuestros pies descendieron una cuarta en el suelo, hundiéndonos como si fuéramos una planta de maíz.

En medio de esa parcela se encontraba una caseta, seguramente donde guardarían los aperos de labranza; estaba rodeada por un largo cordón policial, en la puertecilla estaba un oficial de uniforme esperándonos y nos informo acerca de lo que había dentro. Este era el típico policía; el cual era súper estricto y respetaba el reglamento por encima de su vida y el mismo se lo sabia como si de la Biblia se tratase. Tenia un talle alto mirada fría y tristona; de carnes enjutas, con una nariz prominente que destacaba todo su perfil, las cuencas de sus ojos están muy marcadas y prominentes, que hacia que sus ojos pareciesen mas pequeños de lo que son. Su piel era cetrina y dura como el cuero curtido, el cabello adquiría tonos grisáceos, lo que hacia pensar que había superado la cuarentena. El uniforme impecable, bien cuadrado; era un buen tipo no seria la primera vez que nos encontraríamos con Márquez.

-tenemos un doble homicidio, y un suicidio; el forense esta en camino y la científica esta en ello-

después de darle las gracias a Márquez, nos atrevimos a entrar; la situación era dantesca, la disposición de los cadáveres parecía como si se hubiesen quedado en esa posición para su ejecución; se daban dos posibilidades o que fuese un asesinato múltiple con gran frialdad o que fuese un asesinato ritual; aunque no se evidenciaban pruebas de que se hubieran hecho algún ritual en ese chamizo, y a pesar de que las paredes estuvieran salpicadas por sangre, solo era el resultado de la brutal forma de ejecutar.

En el suelo estaban los dos cuerpos en una postura parecida a la del rezo musulmán, con las manos a la espalda; pero sin atar y no parecía que hubiera signos de ataduras, los cuerpos estaban desnudos eran una cuerpo de un varón y de una mujer, ambos tuvieron la misma muerte, en principio un disparo en la parte inferior de la cabeza.

En cuanto al otro tipo se trataba de un supuesto suicidio; pero para ser un simple suicidio era muy doloroso; no era ni por asfixia, ni por enfermedad de soga, ni un simple balazo en la sien; se había hecho una practica japonesa, que consistía en introducir un cuchillo a través del abdomen y retorcer; esta se denomina; harakiri.